Editorial



PROFECÍA AUTOCUMPLIDA:


Para corresponder a los grupos políticos locales que la financiaron durante la etapa previa, la diputada federal Claudia Yáñez Cabrera hizo realidad los pronósticos sobre la división de la causa lopezobradorista en Colima.

A través de sus voceros, esos grupos políticos ajenos a Morena anticiparon que la candidatura al gobierno estatal le sería negada a la entonces delegada del gobierno federal en Colima, Indira Vizcaíno Silva, para entregársela como cuota de poder familiar a la diputada Yáñez.

Presagiaban que Indira se emberrincharía y se lanzaría de todas maneras, ya fuera como candidata independiente o con los colores de un partido distinto al que gobierna la república. De este modo, la votación de la izquierda se dividiría y los mismos actores que han venido repartiéndose las posiciones de poder desde hace más de tres décadas, mantendrían el dominio político.

En esta hipótesis, pulverizar al lopezobradorismo beneficiaría directamente a la coalición PRI-PAN-PRD, que presume tener estructuras sólidas y sobre todo un voto duro que teóricamente, sumando a los tres partidos, superaría en las urnas a los simpatizantes de la 4T en Colima. Lo cierto es que, en política electoral y tratándose de una coalición tan contradictoria, dos más dos no dan cuatro.

El escenario no se cumplió. La encuesta que levantó la comisión nacional electoral de Morena terminó reconociendo el posicionamiento puntero que Vizcaíno Silva había venido mostrando a lo largo de dos años. Y fue Claudia la que se emberrinchó.

Al final, fallaron todas las campañas de desprestigio que se armaron buscando bajar el posicionamiento de Indira o, al menos, de incrementar sus negativos. La congresista federal con licencia quedó en primer lugar de la encuesta, por encima de la alcaldesa de Manzanillo, Griselda Martínez, quien mandó a Yáñez a la tercera posición.

La división de Morena en Colima fue un discurso sostenido desde el poder estatal que, simplemente, no se realizó en los términos que se planteó y hubo que falsificarla.

SOLA CON SU SOLEDAD:


La aparente fractura que el partido del presidente López Obrador ha sufrido en otros estados, por causa de la respectiva decisión en la candidatura al gobierno local, no ocurrió en Colima pese a que algunos cuadros y militantes decidieron dejar el partido.

Uno de ellos, Sergio Gabriel Yáñez, el hermano de Claudia que fungía como asesor jurídico del comité estatal de Morena, renunció y ahora es secretario de Elecciones en la directiva local del nuevo partido Fuerza por México (FXM).

Pero el otro hermano de la diputada federal, César Yáñez, no ha dejado la coordinación de Política y Gobierno de la Presidencia de la República. Ello, pese a que el alto funcionario suma el fracaso en Colima a la frustración por no haber podido colocar a su esposa Dulce María Silva como candidata a la gubernatura en Tlaxcala.

Lógico hubiera sido que Claudia Yáñez solicitara licencia a su curul en San Lázaro, ya que como candidata de un partido distinto no se justifica que siga perteneciendo a la bancada de Morena. Migrar al grupo parlamentario de FXM iría también en contra de la ética, pues al igual que el escaño senatorial de Lilly Téllez son posiciones ganadas por el tsunami López Obrador.

CON TORTA Y REFRESCO:


La del 29 de diciembre en la capital colimense fue una ceremonia de ungimiento que, en el entusiasmo por mostrar la escisión en Morena, pasó por alto el término legal de precandidata.

Aunque estamos en una etapa preliminar, la presentaron como candidata de Fuerza por México cuando, en realidad, Claudia Yáñez compartía en ese momento la condición de precandidata con el exalcalde de Tecomán, Lupillo García Negrete. Institucionalmente, tuvieron que corregir la información con un segundo boletín de prensa.

La incorporación de Yáñez al partido que impulsa Pedro Haces es, de hecho, un acto que deslegitima el discurso de la división en Morena. No hay un desgajamiento del tronco cuatroteísta, Claudia se fue prácticamente sola.

Hasta tuvieron que ensombrerar a los asistentes al acto de nominación para que, en las fotos, se viera más nutrida la asistencia de pescadores acarreados al mejor estilo priista: con torta y refresco.

La falsificación de una ruptura en Morena, como consecuencia de la postulación de Indira Vizcaíno, desmiente la versión de que Claudia contaba con el apoyo del centro, como tanto pregonaron quienes insistían en la hipótesis de que el dedazo de López Obrador sería a favor de la hermana de César Yáñez, ‘el ángel de la guarda del presidente’.

UNA MÁS DEL TUCOM:



Fuerza por México no es una alternativa dentro de la propuesta de transición que supone Morena para Colima. Su candidatura al Ejecutivo estatal es un proyecto en contra de la posibilidad de sacar a los neoliberales del PRI y el PAN de Palacio de Gobierno.

Al evento de FXM no acompañó a Claudia ninguna figura importante de la 4T. Ni siquiera el presidente del comité directivo estatal de Morena, Sergio Jiménez Bojado, que ha sido un operador de la familia desde los tiempos en que Ismael Yáñez (a la sazón cuñado de Porfirio Muñoz Ledo) y Jaime Alfredo Castañeda le disputaron el control del naciente PRD a Leopoldo Bueno, Carlos Sotelo y Arnoldo Vizcaíno, quienes se aliaron en 1989 precisamente contra el grupo de los notarios.

Los llamados ‘fundadores de Morena’ que se fueron a Fuerza, es un membrete inventado por los autores de la narrativa de la división. No son un grupo numeroso ni representativo al interior del Movimiento de Regeneración Nacional.

No contar con el apoyo del centro, desautoriza a Claudia Yáñez a presentarse como la auténtica abanderada de la 4T. Ir con Fuerza por México es una manera de prolongar la campaña de desgaste en contra de Indira.

En ese sentido, veremos la repetición hasta el hartazgo de los argumentos en contra de Vizcaíno que Yáñez expuso en el periodo de precampaña, todos los cuales han sido oportunamente desmentidos.

Fallido el intento de impedir que la aspirante de Morena con mayor viabilidad de triunfo fuera nominada a la gubernatura, el nuevo encargo de Claudia, desde un partido supuestamente adherido a la 4T, es minar el potencial electoral de Indira Vizcaíno.

Yáñez Cabrera se formaliza, así, como una integrante más del Tucom (Todos Unidos Contra Morena) que en Colima tiene diferentes vertientes: la alianza prianperredista, evidentemente; la coalición Verde-PT, Movimiento Ciudadano en su momento y, ahora, la propia Claudia.

Visto el panorama desde este mirador, queda claro que el pronóstico de que se dividiría la izquierda no se cumplió. Lo que se está pulverizando es la oposición a la 4T: PRI-PAN-PRD, PVEM-PT, MC y ahora FXM, quedaron todos del mismo lado.

LOS GRINGOS TAMBIÉN LLORAN:


Innegablemente, se han dado divisiones en Morena por efecto de las decisiones cupulares que favorecieron a uno u otro aspirante en cada estado. Así ocurrió en Baja California, Zacatecas o Guerrero, donde John Ackerman, el amigo personal de Andrés Manuel y esposo de la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, denunció la imposición a favor de Félix Salgado Macedonio.

En esos estados, muchos de los aspirantes despreciados que se han manifestado en contra de la decisión cupular, cuentan con un capital político y una base de apoyo real. Es el caso de Pablo Sandoval en Guerrero, pero no el de Colima.

Pero, además, en casi todos los casos los candidatos ungidos pueden acreditar una cierta ventaja en el posicionamiento electoral. Si bien el delegado de Programas para el Bienestar en Guerrero construyó una plataforma política sólida, Salgado Macedonio tiene años tejiendo redes de apoyo social y político en ese estado.

EL GRAN ELECTOR:


Ahora bien, lo que todos los inconformes deben reconocer es que la decisión de quiénes serán los candidatos de Morena a las gubernaturas de los estados, no la tomó Mario Delgado como dicen sino directamente el presidente López Obrador.

Y lo hizo con base en criterios muy definidos: popularidad o, bien, consenso entre las fuerzas políticas locales, incluso con algunas nacionales como es el caso de Zacatecas donde el futuro candidato es David Monreal, hermano de Ricardo, exgobernador de la entidad y actual líder de la bancada de Morena en el Senado.

En algunos de esos estados las huestes que hoy se reconocen morenistas y, por lo tanto, con derecho a obtener para sus propios liderazgos candidaturas como la de gobernador, provienen más cerca o más lejanamente del PRI, el PRD o incluso el PAN, pero ahora mismo militan o simpatizan abiertamente con Morena.

En Colima, la mayoría de quienes hoy proclaman su distanciamiento de Morena nunca estuvieron con el movimiento. Algunos contendieron por la oposición a la 4T todavía en 2018. Y más de uno ha sido agente externo infiltrado que, al ver frustrado su propósito de robarse el nido, se cobija en una bandera de la Cuarta Transformación que nunca representaron ni defendieron.

Al contrario, han venido sustentando la tesis de que al presidente López Obrador lo engañan colaboradores como la secretaria de Energía, Rocío Nahle, o el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, quienes curiosamente pertenecen al núcleo del proyecto de transformación nacional.

ESTIRARÁN LA LIGA:


Intriga saber hasta dónde va a llegar la diputada Yáñez. Ella está comprometida con los patrocinadores de su precampaña a intentar hasta lo imposible con tal de sabotear el proyecto de la 4T en Colima. Pero la pregunta es, más bien, hasta dónde la dejarán llegar sus nuevos hospederos de Fuerza por México.

En el mismo partido dan por hecho que la meta institucional en Colima es alcanzar el mínimo de votación para conservar el registro, pero sin amenazar la viabilidad de triunfo de lopezobradorismo en la entidad.

En el remoto caso que la candidatura de Claudia Yáñez llegara a crecer y pueda entorpecer la lógica de una elección polarizada, no hay que descartar una declinación.

También para los que han estado detrás de Yáñez, el trabajo de desgaste tiene un límite. Llegará un momento en que la diatriba contra Indira ya no permee al electorado. Y los impulsores de Claudia tendrán que definir el momento en que la candidata de FXM debe abandonar la contienda, para no estorbar a sus aliados del conservadurismo.

En unos comicios donde el dilema se reduce al referéndum sobre el gobierno de López Obrador, los candidatos que están en contra del arribo de la Cuarta Transformación a Colima buscarán aglutinarse: que no haya tantos candidatos con similares propuestas, para que no se atomice el contrapeso a la 4T.

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