Editorial



POR CORRIMIENTO:



Las versiones sobre la salida de José Manuel Romero de la dirigencia estatal del PRI no sólo no fueron desmentidas, sino que, de hecho, la designación de Arnoldo Ochoa González como secretario de Organización del comité directivo estatal las volvió creíbles. Se esperan renuncias en los dos primeros cargos del organigrama, lo que llevaría por corrimiento a la cima al exsecretario general de Gobierno.

El rumor es que Romero Coello deja el PRI para dedicarse a sus actividades privadas como directivo nacional y centroamericano de una liga de e-sports, los videojuegos que en breve tendrán reconocimiento como disciplina olímpica. Pero tal vez lo que el exdirector general del Instituto Mexicano de la Juventud no quiere, es ser el enterrador del PRI.

Cuando el presidente nacional del tricolor, Alejandro Moreno Cárdenas, acordó con el gobernador Ignacio Peralta el regreso de Romero Coello a la política colimense, se asumió que el propósito de su arribo al cargo era hacerse de la candidatura al gobierno estatal. La alianza con el PAN y la nominación de Mely Romero Célis como la propuesta del tricolor a la candidatura en común, acabó con esa aspiración.

Todavía sus conexiones con Alito Moreno podrían llevar a José Manuel a figurar en la lista plurinominal del PRI a la Cámara de Diputados, en una de las posiciones viables de alcanzar una curul. Todo un reto si pensamos que, en la quinta circunscripción, además de Colima están el estado de México, Michoacán e Hidalgo. Sin olvidar que la mitad de las candidaturas deben ser para mujeres.

Tan elegante que fue la expulsión de Arnoldo Ochoa del gabinete de Nacho Peralta, mediante una invitación para ser secretario adjunto de la presidencia nacional del PRI, para que ahora el Güero regrese a Colima literalmente a tomar el partido. Pero hay una recompensa al desagradable trabajo de conducir los funerales del PRI: una diputación local.

Por la paridad de género sólo hay un espacio factible para los varones, así que Ochoa González tendrá que disputar esa probable curul con el secretario de Planeación y Finanzas del gobierno local, Carlos Noriega García, urgido de fuero para librar las inevitables denuncias por malos manejos que surjan de la revisión de la cuenta pública.

FIN DEL CONCUBINATO:


Otro rumor no desmentido habla de la inminente ruptura de la alianza entre el Verde y el Partido del Trabajo. Ya la única duda que se mantiene al respecto es cuál de los dos dirigentes será el primero en romper: Virgilio Mendoza o Joel Padilla.

Trascendió que el pretexto para la fractura fue la candidatura a la presidencia municipal de Manzanillo que el PT quiere para Amado Candelario, mientras el PVEM la reserva para el grupo del exalcalde Nabor Ochoa, ya sea él mismo o, si hubiera cambio de género la diputada local Martha Meza.

LA FRASE ES EL MENSAJE:



No obstante que la precandidata publicó completa la entrevista en sus redes sociales, los detractores de Indira Vizcaíno siguieron difundiendo una versión editada en la que parece decir que si un político no roba, es… tonto. Evidentemente –eso se entiende incluso en el video mutilado–, la abanderada de Morena afirmó precisamente lo contrario: el hecho que alguien no robe en el gobierno, no lo hace tonto sino honesto.

La edición del video es mal intencionada e insistir en el tema después que fue aclarado, una necedad. Pero revela el riesgo que corre Indira al usar esa retórica popular con la que busca fortalecer su empatía con la gente.

La perversidad de quienes tratarán de impedir su muy probable triunfo electoral la obliga a ser más precisa en sus expresiones. No puede darse el lujo de improvisar o de responder a bote pronto las preguntas capciosas o provocadoras que le irán formulando, no sólo periodistas que se asumen como voceros oficiosos del viejo régimen sino otros actores políticos en foros y debates.

Indira es auténtica en su sencillez y tiene una imagen fresca. Hasta por su fenotipo, la gente se identifica con ella. Es joven y habla como los jóvenes en Colima. Pero no necesita un lenguaje tan coloquial en una comunicación formal como es una entrevista radiofónica porque, sobre todo cuando es sacado de contexto el fragmento, puede verse sobreactuada.

Tendrá que pensar muy bien las evocaciones sentimentales y los ejemplos cotidianos que utiliza para exponer sus ideas. El reto para Indira es convencer a un sector de la población distinto al que ya la conoce o al que, con su sinceridad, ya se echó a la bolsa.

Nadie se asusta de las palabras altisonantes, pero debe evitar un fraseo rebuscado que facilite ediciones malvadas. Sus ideas deben ser claras, las palabras precisas y el mensaje contundente. Como todos los candidatos a un cargo de elección, Indira tiene que identificar correctamente la audiencia a la que se está dirigiendo. Y en eso tiene buen maestro: Andrés Manuel López Obrador.

El presidente de la república es un mago de la comunicación política, como lo demuestra con la claridad de sus mensajes y el ritmo de su oratoria. Las pausas que han sido motivo de tantas imitaciones y parodias, no son gratuitas: es una estrategia para evitar que editen sus palabras o las saquen de contexto aquellos que no sólo están buscando errores sino que tampoco dudarán en magnificar malos entendidos y usarlos para fabricar fake news.

Lo que en López Obrador parece natural, fruto de una sorprendente intuición política, es en realidad el resultado de años de entrenamiento y minuciosa construcción de narrativa, discurso y retórica. Hay un trabajo de reflexión previo a la aparente espontaneidad declarativa.

ROLANDO ANDO:


Las credenciales políticas del nuevo delegado de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) en Colima, Rolando Yáñez Cabrera, es su hermano César, coordinador general de Política y Gobierno de la Presidencia de la República, y no Claudia Valeria, diputada federal y ahora candidata de Fuerza por México a la gubernatura del estado.

Sin experiencia en la SRE y muy poca en la administración pública federal, el conocido deportista ocupa un puesto que en otros momentos de esa representación tuvieron funcionarios de carrera en la Cancillería, uno de ellos incluso con rango de ministro (el segundo, después de la figura de embajador, en la escala de la rama diplomático-consular del servicio exterior mexicano) pero también burócratas locales que actuaron como enlaces del gobierno estatal con el federal.

El nombramiento de Rolando es un bálsamo para curar las heridas que dejaron en César los procesos internos de Morena para designar candidata a la gubernatura en Tlaxcala, donde su esposa Dulce Silva buscaba la postulación, y en Colima, donde jugó Claudia Yáñez.

A Rolando lo hacen delegado en su estado natal y no en cualquier otro estado de la república donde el parentesco podría haber sido menos notorio, evidentemente por el empeño de César –el otrora secretario particular y operador de comunicación social de Andrés Manuel López Obrador– en mostrar que no está del todo alejado de la gracia presidencial.

Si de premio de consolación ha de hablarse, hay mucha diferencia entre una candidatura al gobierno estatal y una delegación federal cuyas funciones son estrictamente técnicas: expedir pasaportes o gestionar visas humanitarias. Claudia Yáñez, en su momento, peleó la delegación de la Secretaría de Bienestar que, finalmente, le dieron a la otra diputada federal y, al dejarla Indira Vizcaíno, a una de las colaboradoras más cercanas de la hoy precandidata única de Morena a la gubernatura.

CUOTA MÍNIMA:


La cuota de poder dice mucho de la posición política que guarda una familia que llegó a tener, en 1989, una presencia notable en la izquierda partidista (en ese entonces representada por el PRD) por el vínculo familiar con Porfirio Muñoz Ledo, casado con Bertha Yáñez en esa época.

Algunas plumas en los medios y las redes sociales hablaron, unas con admiración pero otras con inquina, de las familias reales que quedan en la política de Colima. Alcurnia al margen, la delegación de SRE es la verdadera dimensión del apellido Yáñez Centeno (que era el del padre, el licenciado Francisco José Yáñez que fue gobernador interino durante las pocas horas que duró el camarazo contra el gobernador Jesús González Lugo). No les da para dirigir los destinos del estado, sino para ocupar un segmento de la amplísima estructura del gobierno federal.

Claudia obtuvo su cuota de poder hace tres años y la desaprovechó. Ser diputada federal no es lo mismo que ser delegada, pero lo más seguro es que en el siguiente proceso electoral, con los colores de un partido naciente como es FXM, no sea gobernadora. Pudo haber repetido como candidata de Morena a congresista de la unión por el primer distrito o quedarse en San Lázaro como diputada plurinominal, pero decidió romper.

La incorporación de Rolando a una secretaría cuyo titular es Marcelo Ebrard, el jefe político de Mario Delgado, es también un mensaje del presidente nacional de Morena. Busca inhibir un rompimiento de la familia Yáñez con el partido del gobierno en donde todavía trabaja César. Claudia decidió salirse del proyecto de la 4T, pero el hermano ahí sigue. El mensaje es que no le están dando la espalda a César, pese a los exabruptos de Dulce y Claudia.

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