Editorial


FALTÓ TIEMPO:

A 16 años de su trágico fallecimiento, los partidos en Colima todavía debaten cuál es realmente el rédito político de Gustavo Alberto Vázquez Montes, quien murió en el ejercicio de sus funciones como gobernador el 24 de febrero de 2005.

La tragedia ocurrió apenas 14 meses después de ganar la elección extraordinaria (a finales de 2003), al candidato de una oposición unificada (PAN-PRD) Antonio Morales de la Peña.

Cabe recordar que, poco antes de arrancar el periodo para el cual había sido electo (2003-2009), se anuló el triunfo de Vázquez Montes contra el panista Enrique Michel Ruiz, por la intervención en un acto de campaña del mandatario saliente Fernando Moreno.

Nombrado “por siempre Gobernador” en las placas de las dos esculturas de cuerpo entero que se levantaron en su honor (una en Colima, otra en Tecomán), la memoria de Gustavo realmente aportó votos al tricolor en el proceso inmediato posterior, cuando su heredero político Silverio Cavazos se impuso al entonces abanderado panista Leoncio Morán. La fuerza de su recuerdo fue menguando en las siguientes elecciones.

Lamentablemente, Gustavo no tuvo tiempo de concretar su proyecto político ni de gobierno. En su momento, se destacó por las expectativas que levantó de emanciparse de su predecesor. Su inesperada muerte dejó en los colimenses el sentimiento de que a Vázquez Montes no le permitieron transitar a la siguiente etapa política, crecer como estadista y ejecutar un mandato con sello personal.

Previo a la caída del avión, en los corrillos políticos se hablaba de cambios muy significativos en el gabinete de Gustavo que afectarían carteras fundamentales para tomar el control del gobierno: las que tienen que ver con la estrategia de seguridad y el manejo administrativo.

Incluso hoy, amplios sectores sociales le reconocen a Gustavo el esfuerzo por quitarse la tutela política. Eso finalmente lo lograría Silverio al asumir la gubernatura. Cavazos consumó el deslinde y estableció una distancia con el grupo que tomó el gobierno en 1997, marcando un derrotero independiente que se prolongaría hasta el periodo de Mario Anguiano.

Eso explica por qué el hijo predilecto de Tinajas se puede parar en las cabalgatas, mientras el actual gobernador no sale a la calle. Pese a lo cuestionable de sus respectivas gestiones, la gente les reconoce a Silverio y a Mario que se enfrentaron al cacicazgo que prevalecía en los días previos a ellos, pero que se reinstauró con la llegada de Peralta Sánchez.

LEGADO DE GUSTAVO:

Desde candidato, Gustavo generó un contraste con algunos de sus antecesores y con sucesores como el actual mandatario, al ser una figura carismática y cercana a la gente. Ya como gobernante, fue un mandatario accesible y atento con la población, algo que definitivamente no emula Ignacio Peralta.

Ese es el principal recuerdo que la ciudadanía tiene de Vázquez Montes. No dejó un legado ideológico que permita embonarlo con el proceso de alternancia. A Luis Donaldo Colosio, por ejemplo, se le sigue citando como referencia de un anhelado cambio de rumbo por el discurso del 6 de marzo de 1994 en el Monumento a la Revolución.

Lo que mantiene vigente el recuerdo de Gustavo en los colimenses, es esa sensación de que su muerte no está totalmente resuelta. Los dictámenes de la PGR y de SCT no fueron satisfactorios, se acreditó únicamente que el avión no recibió el mantenimiento adecuado.

Para deslindar responsabilidades, el gobernador interino Arnoldo Ochoa González presentó un informe técnico en el que se advertía que la nave tenía cierto número de horas de vuelo antes de llevarlo forzosamente al taller. Pero eso no debió interpretarse como un periodo de gracia, sino como la calendarización de un creciente nivel de riesgo: entre más tiempo se dejara pasar, más inseguro resultaba volar el Westwind.

Tras la muerte de Gustavo, los actores políticos del PRI promovieron la llegada de sus familiares a cargos públicos, a manera de compensación. Pero la rentabilidad electoral que produjo el sentimiento de conmoción y confusión tras su ausencia, se fue desvaneciendo con el tiempo. No obstante, se ha querido estirar ese ánimo hasta la fecha.

Parte de esa narrativa que le atribuye al apellido un capital político perdurable, es la intención de postular a Perla Vázquez Montes por un partido distinto al que la nominó en 2018 a la presidencia municipal de Villa de Álvarez. Como candidata de Morena, ella se benefició de la ola lopezobradorista para casi ganar la elección. Sin embargo, Movimiento Ciudadano quiere suponer que esos votos le pertenecen a la maestra.

Ninguno de los familiares de Gustavo tenía una trayectoria electoral anterior a la caída del avión. Después de la tragedia, varios de ellos cobraron la indemnización política con cargos administrativos y candidaturas, no todas exitosas. Dentro del PRI, sólo Héctor Vázquez llegó a la presidencia municipal de Tecomán, y la viuda de Gustavo, Norma Galindo, fue senadora como suplente durante el tiempo en que la titular Itzel Ríos convalecía de un accidente.

REPROCHES DEL PRI:


La ausencia de la familia de Gustavo, una vez más, como desde hace varios años, deslegitimó el ya por sí deslucido acto del PRI. Que otro de los hermanos Vázquez haya invitado a Indira Vizcaíno al homenaje luctuoso en Tecomán, provocó la ira del actual dirigente estatal del PRI.

Irritado por el doble desaire, Arnoldo Ochoa se valió de una frase que probablemente Gustavo Vázquez jamás pronunció en vida para acusar de desleales a los hermanos, cuando al difunto (siempre tan amigable y simpático) no se le recuerda hablando con rencor de nadie.

Curiosamente, los personajes que encabezaron el acto partidista, Arnoldo Ochoa y Fernando Moreno, son los mismos que figuraban en la escena política cuando la muerte de Gustavo. Pareciera entonces, que el tiempo se detuvo, asistimos 16 años después a otro proceso de cambio.

Es natural que los priistas se digan indignados porque otros sectores de la sociedad les disputan la memoria de Gustavo. Lo creen un patrimonio del PRI porque, finalmente, Vázquez Montes les dio un triunfo en la ya larga disputa por la gubernatura. Pero, si lo quieren tanto, ¿por qué entonces ese partido le organizó un evento tan desolado?

Como presidente del comité directivo estatal, Ochoa González improvisó un discurso que resultó insulso. A nadie conmovió, ni siquiera cuando lanzó su obvio mensaje de reproche a la familia Vázquez que, como hemos dicho, realizó su propia ceremonia conmemorativa en el triangulito de Tecomán.

Tristemente, lo que más resonó de la lamentable intervención de AOG como orador, es la acusación de deslealtad a los familiares del homenajeado. Pero es improbable que Gustavo haya dicho nada parecido. Va a ser difícil encontrar una cita así en la discursiva de un líder partidista y luego candidato que hablaba constantemente de la unidad.

Incluso, la candidata del PRI a la gubernatura, Mely Romero, hizo una referencia poco personal a Gustavo, por razones obvias: a ella no le tocó convivir políticamente con él. Por cierto, la exsenadora sigue mostrando poco entusiasmo como abanderada de la coalición PRI-PAN-PRD. La sola conformación del equipo de campaña muestra que el objetivo es administrar la derrota.

MUCHOS DESAPARECIDOS:

El caso de los tres jóvenes que desaparecieron cuando iban a una fiesta a Manzanillo, y luego fueron encontrados en una fosa clandestina, nos revela con qué facilidad suceden levantones y asesinatos en el estado de Colima, por no hablar de robos y asaltos a plena luz del día.

Pese a la inversión que se ha hecho en cámaras y equipos de monitoreo para el C-5, la fiscalía estatal que presume el hallazgo pronto de restos humanos no consigue nunca dar con los responsables intelectuales de los homicidios.

No pasarían este tipo de cosas en un estado donde sus autoridades son eficientes para brindar seguridad a los habitantes. El ambiente de violencia cotidiana que sufre la entidad, refleja cierta permisividad de parte del gobierno de Ignacio Peralta para que los grupos delincuenciales operen e impongan su poder criminal.

El mayor logro de la FGJE no sería la localización de los cuerpos, sino la capacidad del Estado para desincentivar la comisión de esos delitos. Los argumentos favoritos del oficialismo para explicar por qué permanecen impunes estos homicidios, es que los sicarios son de fuera del estado o que las víctimas tenían presumiblemente alguna relación con el crimen organizado, lo que supone una doble victimización para las personas privadas de su vida.

La verdad es que los delincuentes encuentran terreno fértil en Colima. Y pese a que el Estado ha venido anunciando grandes inversiones en el aparato de seguridad, mucho de ese gasto está contaminado por los negocios particulares que realizan funcionarios públicos.

LA TEMIDA MARCHA:


Usada como pretexto para incriminar a la oposición de izquierda en el hace mucho derogado delito de disolución social, la marcha que exigió justicia para esos tres jóvenes es un indicador que el tema de la inseguridad figurará en la agenda de la campaña electoral.

No ha esperado la ciudadanía, sin embargo, a que los candidatos a la gubernatura abran foros de consulta en esta materia. Si las manifestaciones de inconformidad no han tomado las calles, es porque inundaron las redes sociales. Y el reclamo se dirige al gobernador Ignacio Peralta, a quien los colimenses han padecido por cinco largos años.

La gente está consciente de cómo se ha desbordado completamente la delincuencia. No por nada, el mandatario colimense se volvió a colocar como uno de los peores gobernadores del país en la encuesta de aprobación más reciente. Curiosamente, Colima aparece en ella primero entre los peores estados y último entre los que tienen mejores resultados.

MENTIRAS VERDADERAS:

Ante la solicitud de desafuero presentada por la Fiscalía General de la República en contra de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, de inmediato empezó a circular en las redes sociales un meme en el que sustituyeron de la noticia al gobernador de Tamaulipas: pusieron en su lugar el nombre y la imagen de José Ignacio Peralta.

No faltó quien creyera de buena fe que el Congreso de la Unión estaba analizando quitarle el fuero al mandatario colimense, para ser juzgado por los delitos de enriquecimiento ilícito y corrupción. Aunque en su redes sociales Nacho se encargó de desmentir el supuesto, nunca antes una fake news había generado tanta credibilidad en Colima.

Está a la vista de los colimenses la riqueza de Peralta. Si de entrada, del desempeño del cargo se infiere un enriquecimiento exagerado, la presunción de que este gobernador ni siquiera hace obra, nomás roba, genera mayor enojo en la población.

La noticia resultó falsa pero el impacto que tuvo se debe a su verosimilitud. No es remoto que, tarde o temprano, la autoridad federal llame a Nacho a explicar compras injustificables para los ingresos declarados por el titular del Ejecutivo, como el famoso departamento de 42 millones de pesos.

La complicada ecuación financiera (la venta de otros bienes y un préstamo bancario) no convencen a una ciudadanía suspicaz como pocas. En el imaginario colectivo, se construyen mil millones de ideas sobre la acumulación de riqueza de nuestro gobernante.

Una de las explicaciones que le da el pueblo a semejante acumulación de capital, es la reiterada solicitud de créditos para concluir proyectos, especialmente porque JIPS se ha negado a aclarar el paradero de los recursos que fueron presupuestados en tiempo y forma para realizar dichas obras.

Por el endeudamiento público injustificado, no sería extraño que el destino de Peralta Sánchez acabe siendo similar al de su homólogo tamaulipeco.

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