CONTRAVIENTO

January 17, 2020

El sano equilibrio

 

 

Hace poco más de 20 años la Asociación de Exdirigentes de la FEC, se entrevistó con el entonces rector Carlos Salazar Silva para transmitir una serie de preocupaciones sobre lo que, desde su perspectiva, ocurría por aquellos días en nuestra alma máter. Entre las reflexiones que precedieron el encuentro resonó una en particular: la pertinencia de someter a revisión no sólo el documento de Ley Orgánica sino que la propia Universidad se autorreformara. Si no lo hacía - advirtieron- lo hará "la oposición cuando llegue al poder" .

 

El principal expositor fue el licenciado Jorge Humberto Silva Ochoa, autor de la ley vigente hasta nuestros días pero quien, ya desde esas fechas, hablaba de adaptar la institución a los nuevos conceptos de la democracia: La ley - dijo- "tiene veinte años aproximadamente, y en veinte años el mundo ha cambiado [...] la gente tiene ganas de ascender, de un día ocupar un cargo de responsabilidad" .

 

El planteamiento de "bajar" la autonomía "hasta las escuelas" como lo expresó Silva Ochoa en el desarrollo de un amplio debate social, buscaba  una representación más auténtica en el Concejo universitario. Esto significaba facultar a los maestros para la elección de sus directores en el entendido de que, al no estar sujetos a las presiones del rector en turno, actuarían con mayor sentido de responsabilidad. 

 

Fue el "sano equilibrio" la síntesis del proyecto que sugería tomar en cuenta a las minorías en las decisiones de gobierno al ser la democracia un proceso incluyente. Por añadidura, la puesta en práctica de este principio constituía "la mejor defensa por la Universidad" según las palabras de quien es calificado por la propia institución como su refundador. "El poder es equilibrio, acentuó JHSO para después comprimir en una frase los nuevos desafíos que implicaba el cambio: "los rectores tendrán que buscar los consensos en lugar de imponer". 

 

Identificado siempre con el pensamiento liberal, el licenciado Humberto entendía como pocos la importancia de anticiparse a los momentos políticos y para esas fechas el descontento social avistaba el colapso del partido hegemónico. Desde esa óptica, resultaba esencial que la casa de estudios sacudiera los vicios heredados por el régimen y actualizara su cosmovisión para enfrentar los retos venideros. Era inminente entonces, replantear la postura institucional ante la nueva correlación de fuerzas como lo advirtió quien fuera guía y referente intelectual en el desaparecido Grupo Universidad: "Cuando conseguimos la autonomía no teníamos la madurez y la visión que tenemos ahora; somos producto de una época del corporativismo. La propia Federación de Estudiantes tiene una estructura corporativista y dejará de serlo cuando el comité recoja las expresiones de todas las corrientes que existen en la Universidad. Si quieren que sea auténtica tiene que haber representantes de todas las corrientes que existen al interior de la Universidad; que los panistas, perredistas y priistas den la cara y se integren a la Federación y al sindicato de trabajadores".  

 

El propósito nunca fue alentar un mosaico de intereses partidistas alrededor de la disputa rectoral, sino consagrar el derecho a la libertad ideológica al interior de la institución para que la preferencia política de las y los universitarios no resultara una condicionante de ascenso o de permanencia.  

 

Justo a dos décadas del claridoso planteamiento resurge la pretensión de reformar la Ley Orgánica aunque con diferentes matices. Y no obstante que el trasfondo político es notorio, lo cierto es que un tema de este calado requiere analizarse más allá de lo que nos ha ofrecido la injuria partidista. El vaivén de declaraciones entre personajes aparentemente opuestos no representa sino la versión más trivial de un asunto que merece amplificar su consulta. Esto significa escuchar a expertos, maestros, investigadores, abogados constitucionalistas y desde luego pulsar la opinión de ciudadanos con preocupaciones legítimas sobre la vida interna de una institución que es (hay que subrayarlo) PÚBLICA.

 

La coyuntura invita a un gran ejercicio de reflexión, no basta con estrangular los movimientos sin atender sus verdaderos orígenes; sólo a través del pensamiento se pueden obtener las mejores conclusiones y desterrar a un fantasma que  ha acompañado a la institución por décadas. Si a cambio de eso la Universidad renuncia como espacio para la confrontación de ideas, las problemáticas continuarán su evolución y las expresiones de inconformidad crecerán de forma paralela.

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